martes, 6 de marzo de 2012

Monarquía, República e Imperio en la Civilización romana


      La monarquía, fue la primera forma política de Roma. Ésta va desde 753 a.C. hasta el 509 a.C. El origen de la monarquía es impreciso, éste está vinculado a la mitología romana que comienza con la llegada del troyano Eneas, que huía de la destrucción de su ciudad. Eneas fundaría la ciudad de Lavinio, y su hijo Ascanio Alba Longa, de cuya familia real descenderían los gemelos Rómulo y Remo, los fundadores de Roma. 
     Los siete reyes legendarios que se conocen en la monarquía romana son: Rómulo, Numa Pompilio, Tulio Hostilio, Anco Marcio, Tarquinio Prisco, Servio Tulio y Tarquinio "el soberbio". Este último rey sería expulsado y junto con él se eliminaría la monarquía como forma política imperante en Roma, para así dar paso a la República.
        Con esta forma de poder, era el rey él que detentaba todos los poderes: dirigía el ejército, administraba la justicia y era la suma autoridad religiosa. Y en cuanto al Senado, estaba formado por patricios, los cuales se encargaban de elegir al futuro monarca.


          La República se inició en el 509 a.C., una vez depuesto el último rey de la monarquía. Esta nueva forma política imperaría en Roma hasta el 27 a.C. Este periodo fue bastante tenso en todo su recorrido, a causa de las luchas entre patricios y plebeyos. Los patricios poseían la mayor parte de las tierras y monopolizaban el gobierno de la ciudad (Senado). Constituían la minoría aristocrática. En cambio los plebeyos: campesinos, artesanos y comerciantes, tenían obligaciones políticas (servir en el ejército y pagar impuestos) pero no derechos (no participaban en el gobierno de la ciudad).

A lo largo de los años de duración de la República, los plebeyos lucharon por conseguir sus derechos:

  • Primero obtuvieron el nombramiento de un magistrado propio, el Tribuno de la Plebe.
  • Después lograron la compilación escrita de las leyes romanas, la Ley de las doce tablas o Ley de igualdad romana.
  • Finalmente, se permitieron los matrimonios mixtos (entre patricios y plebeyos) y el acceso a las magistraturas. 

            La República expandió su poder sobre las polis griegas. Conquistó las costas de Oriente Próximo, entonces en poder del Imperio seléucida y piratas. Durante la etapa que abarca el final del siglo II a.C. y el siglo I a.C., Roma experimentó grandes cambios políticos, provocados por una crisis consecuencia de un sistema acostumbrado a dirigir sólo a los romanos y no adecuado para controlar a un gran imperio. Tres grandes guerras civiles sacudirían a la República, dando lugar a una nueva etapa de la historia de Roma: el Imperio Romano.






                 

               La expansión territorial de Roma  trajo consigo un crecimiento económico muy importante, junto con una organización militar muy eficiente. Pero este enorme crecimiento territorial se basó en profundos desequilibrios: unos pocos se aprovecharon del crecimiento económico y territorial para enriquecerse; y la mayoría de la población (campesinos) no entró en el reparto de esta riqueza. Las desigualdades sociales generadas derivaron en continuas revueltas sociales (como la de los Graco), lo cual llevó a la creciente importancia de los militares en los asuntos públicos. Las Guerras Civiles del siglo I a.C., estaban sustentadas por la lucha por el poder de estos militares (como Julio César y Pompeyo). Todo esto desembocó en la proclamación del Imperio. 

                El Imperio Romano como tal abarcaría desde el 27 a.C. hasta el 476 d.C.. Octavio Augusto sería el primer emperador, acaparando los poderes de: cónsul vitalicio, emperador y gran pontífice. Éste gobernó mediante edictos y nombró a los cargos que se encargaron de la administración del Imperio. Aunque las instituciones republicanas (comicios, Senado, y magistrados) siguieron existiendo, su poder era meramente simbólico. Los enormes territorios conquistados fueron divididos en provincias, administradas por un gobernador nombrado desde Roma. Roma conocería a partir de este momento su época de mayor esplendor, la Pax Romana. Este periodo se extendió entre los siglos I y II d.C., estuvo caracterizado por la seguridad interna y externa y el crecimiento económico, lo que permitió un amplio proceso de romanización de todos los territorios conquistados. 

          Posteriormente llegarían periodos de crisis al Imperio. Con el fin del mandato del emperador Teodosio I (378 d.C.- 392 d.C., etapa de su gobierno), que fue el último emperador en gobernar todo el mundo romano; el Imperio se volvió a separar definitivamente entre los hijos de éste: el Imperio Romano de Occidente para Honorio y el Imperio Romano de Oriente para Arcadio.

       Finalmente, se llega a lo que se conoce como la Caída del Imperio Romano con el derrocamiento de Rómulo Augústulo, el útimo emperador de Occidente que fue destituido por Odraco, el jefe de la tribu germánica de los hérulos. Aunque el Imperio Romano de Oriente, sobreviviría 1000 años más.

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